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La Escuela Cruz Gálvez.

Por Juan Antonio Ibarra.

Es satisfactorio para mí a la vez que un honor, colaborar con esta amena Revista; al referirme en esta ocasión a la antigua escuela de Artes y Oficios o Internado “Coronel J. Cruz Gálvez”; que puede considerarse pionera en su ramo. Fue fundada en 1919 por el indiscutible caudillo sonorense que sentó las bases institucionales del México actual: El gran estadista General Plutarco Elías Calles.

Según platicaba nuestro padre, en los álgidos días de los sangrientos combates, preliminares a la decisiva batalla por la posesión de la Ciudad de Agua Prieta; el General Calles celebró el pacto con su subalterno y amigo, el entonces Teniente Coronel José Cruz Gálvez, de que si uno de los dos sucumbía en la lucha; el que sobreviviera construiría una escuela con el nombre del fallecido. Tocó este doloroso y trágico honor al segundo. Veamos como el General Calles cumplió a su tiempo, la palabra empeñada.

“Cruz Gálvez murió en Agua Prieta , el 11 de octubre de 1915, veintidós días después de haber caído mortalmente herido en la batalla de Paredes, obedeciendo órdenes de Calles, dadas con premura; atravesaba el campo de lucha, bajo un huracán de fuego, al frente de dos batallones, en auxilio de su amigo el Teniente Coronel Lázaro Cárdenas (1)

Aún siendo militar con el poder en la mano, bulle en su mente su convicción de maestro de la enseñanza, que por tanto tiempo ejerció y en su casta de educador; su jerarquía por el bien común, surge al pedir a los sonorenses la ayuda moral y económica suficiente a construir una escuela de artes y oficios para los hijos huérfanos de los hombres que cayeron en la Revolución… Todo el pueblo sonorense respondió al llamado, contribuyendo con la suma de $205, 309.93 (2) “al noroeste de la ciudad hay un páramo inclemente, hosco e indolente al progreso, resguardado por la rojiza ladrillera de los Bajecas …”El General Calles ocupa el poder en el año de 1916 y siendo gobernador y comandante militar en el Estado, ordena su construcción. De aquel inhóspito erial, la inteligencia y habilidad del artesano y obrero sonorense, surgió la gran obra en 1919; seria y funcional escuela, con talleres, almacenes, maquinaria, alberca, cocina, enfermería, gimnasio, patios y jardines, ocupando todo el conjunto una superficie de 5 hectáreas. Tiene ocho pabellones con capacidad para 500 alumnos cada uno. Talleres de calzado con capacidad de 400 pares diarios, que se venden en todo el estado (3)

Fue director técnico de la obra el Ing. Luis Arturo Romo y colaborador en su construcción, entre muchos otros -los más allegados a nuestro personal conocimiento y filial cariño- los maestros de obras don Luis Petterson, Sr. Severiano Ibarra Limón y Manuel Ramírez.

Hay un hecho histórico poco conocido por las actuales generaciones –no mencionado por los cronistas-, narrado, que yo recuerde, solamente. El profesor Aureliano Corral en El Imparcial, hace unos tres años, de los maestros sobrevivientes de aquella época.

“Fue en el año de 1933. Era Gobernador del Estado el señor Rodolfo Elías Calles, Secretario de Gobierno don Emiliano Corella; don Rodolfo Tápia, Tesorero General y el profesor Don Fernando F. Dworak, director general de Educación Pública.

Desde el año anterior el C. Gobernador había acordado con el Director General de Educación, la creación en esta ciudad de un centro escolar de educación primaria para varones a donde concurrieran todos los niños de Hermosillo, del 2do al sexto año. El lugar escogido fue el antiguo y sólido edificio de la escuela de artes y oficios Crel. “J. Cruz Gálvez”, siendo solemnemente inaugurado por las autoridades estatales encabezadas por el Gobernador Elias Calles y el jefe militar General Manuel Medina Aveytia.

La dirección del plantel se confirió al Sr. Profesor Oscar García Spencer, y los grupos de alumnos a los jóvenes normalistas Luis López Álvarez, Exiquio González Chacón, Abraham F. Aguayo, José. J. Gutiérrez, Aureliano Corral Delgado, Ernesto Romero Llánez, Agustín Reynoso Lomelí, Antonio L. Macías, Pascual Pérez, Francisco Santaeliz, Carlos Cabrera, Camilo Bustos, Amadeo Hernández, Gustavo Ayala, Alejandro Ruiz, Jesús E. Rodríguez, Armando Iñigo López y Ernesto Lagarda. “Estos maestros – dice el profesor Corral – fueron seleccionados, según decía el profesor Dworak, entre la flor y nata del magisterio sonorense.

Los alumnos eran transportados desde el jardín Juárez en tres nuevo flamantes autobuses “Ford”, manejados por los jóvenes choferes Juan. D. Romero, Francisco Palafox y uno de apellido Pereyra. Los ejercicios militares al mando del teniente Jerónimo Noriega.

A pocos metros del centro, hacía el oriente, quedaron varias instalaciones para talleres y oficios, destacando el de Artes Gráficas (donde se imprimía el diario “El Tiempo” de Don Jose S. Healy) el de carpintería y mecánica. En estos eran directores los maestros Melitón Galindo Trejo y Ángel Delgadillos, respectivamente.

Fuentes: La Revolución en Sonora, Antonio Rivera G.

(2) y (3) Dejaron huella en Hermosillo… Fernando Galaz.

Recuerdos, Tradición oral, y datos del profesor Aureliano Corral D.

Artículo escrito por Juan Antonio Ibarra. Tomado de la Revista Historia de Sonora. Publicación de la Dirección General de Documentación y Archivo.




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